Cuando reencontrarte, es tu principal desafío.

La dinámica social del país, nos ha impulsado a andar senderos complejos, a tomar decisiones que muchas veces van por encima de nuestros propios designios solo y únicamente por hallar un poco la utópica “zona de confort”. En ese ínterin del camino ocurren infinidades de situaciones que sin darnos cuenta, a veces nos lleva hasta perder el rumbo y se nos desenfoca la vida.
Esa misma vida nos coloca espejos diminutos, que por ir cómodamente por el rumbo, olvidamos o no queremos ver, pero es inevitable, la vida cuando menos lo esperamos nos pone frente a frente a ese espejo y nos obliga a preguntarnos si ese que va en ese camino es quien realmente es, quien realmente dice ser y si la ruta que transitas es la que al menos te hace sentir feliz.
Como decimos coloquial y vulgarmente, “lo jodido” del asunto no es que te pongan al frente un espejo que te obligue a evaluar tu vida, lo realmente “jodido” es darte cuenta que el camino que circulas no es el indicado, es entender que tus capacidades son mas grandes que tu zona de confort, que ser quien realmente eres y hacer lo que realmente te gusta no tiene límites, no tiene costo ni zona de confort alguna capaz de llenarte y de hacerte sentir productivo, útil y poderosamente valioso.
Y sí, asumo que por hallar un poco la fastidiosa y repetitiva zona de confort, que por querer garantizar un poco de estabilidad en un país donde la adversidad a veces nos consume, donde no hay más valor que para lo que no significa mucho, he perdido un poco de mi esencia y me dejé detener en la búsqueda de lo que realmente significa un propósito para mi, sencillamente porque me llena, porque me siento bien y porque me hace feliz.
Quizá no sea tiempo de experimentar, de explorar y dejarse llevar por las pasiones, pero este tiempo es pasajero, este tiempo es sencillamente tiempo, y no está en dejarnos agobiar, está en confiar nuestras capacidades para salir adelante, entender que un país no cambia si su gente no lo hace, es momento de estar en el lugar y la trinchera que debemos estar, es tiempo de reencontrarnos con lo que somos y lo que queremos seguir siendo. Las situaciones tienen su tiempo, y las sociedades siempre tendrán un tiempo para todo, pero, ¿Nuestra vida tendrá tiempo para más adelante ocuparnos de lo que nos gratifica?

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