¡Que no te arrope la desesperanza!

La vida en un país como el nuestro es cada vez más compleja, las colas, la inseguridad, la violencia, la intolerancia, el bienestar propio y que de alguna manera se convierte en egoísmo, nos está llevando a una desesperanza que nos arropa y que destruye nuestros esfuerzos en construir una sociedad basada en la justicia, el respeto a las diferencias, de inclusión y la convivencia pacífica.

No todo está perdido, hay que recuperar el deseo y las ganas de sacar adelante el país, evitar dejar lo más preciado para cada uno de nosotros, que es nuestra felicidad, en manos de la política y los factores externos, es momento de activarnos como responsables de nuestra realidad, hacer que el mundo cambie con nuestras buenas acciones e intenciones, aprender a convivir, aceptar las diferencias, reconocerlas y buscar maneras de construir un camino en el que podamos andar y valernos de lo distinto que somos para dejar un mejor mundo, una mejor sociedad para nuestros niños, niñas y adolescentes.

Seguimos siendo un país de gente inspiradora, de gente emprendedora, habremos quienes desde nuestras trincheras sembramos un cambio, trabajamos por hacerlo distinto, propiciamos iniciativas que por muy pequeñas que sean dejan huellas. En vez de pensar en lo que nos limita, seamos portavoces de todo aquello que le hace bien al país, contagiémonos de la gente que vibra, que sueña con un mejor país, que pese a las dificultades sigue soñando, sigue manteniendo la esperanza sin perder los pies de la realidad

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